Quitándose las máscaras
9 10 2007Durante la Transición Española muchos políticos que empezaron ejerciendo como tales durante la dictadura (aprovechando la buena mano que tenían para el peloteo y el tráfico de influencias) se pusieron la careta de demócratas. De golpe y porrazo todo el mundo pasó a hablar de la libertad de reunión, expresión, de prensa, el derecho a huelga… Y si alguien saca a relucir el pasado de algunas personas en concreto, pues se le insulta, se le habla de avivar no se qué fuegos y de abrir algunas heridas…
Y digo yo, ¿las heridas en donde están? ¿en sus conciencias?. Lo que temen no es que se provoque otra guerra civil, su problema es que el pasado tiene nombres y apellidos. Padres, abuelos e incluso políticos contemporaneos que colaboraron activamente con la dictadura.
De momento ya se están quitando las máscaras los medios de comunicación. Pedro J. Ramirez, director de “El Mundo”, pese a ser tan progresista para algunas cosas considera que “[el franquismo] fue imprescindible porque se trataba de sobrevivir ante lo que se había convertido en una maquinaria totalitaria que podía tener su legitimidad en su origen en las urnas pero que la había perdido por la forma en la que ejerció el poder” (fuente)
Ojo también a la caña que dan a Juan Costa, director del programa electoral del PP por declaraciones tan terribles y fuera de lugar como “no hay ningún partido político democrático que no condene los alzamientos contra órdenes o gobiernos legítimos, que no condene las dictaduras y la violencia ejercida desde el Estado“.
Se le recrimina en la noticia porque “asume el consenso de la historiografía progresista que identifica II República y legitimidad, y sitúa el bando nacional fuera de todo contexto para condenarlo sin ambages.”
Por mucho que los “historiadores no progresistas” se empeñen en falsear la verdad lo cierto es que una series de militares dieron un golpe de estado contra un gobierno democrático legalmente constituido por las urnas. En lugar de restablecer el orden como era su deber, en vez de defender la legalidad vigente y proteger al gobierno hasta las siguientes elecciones nos metieron en una guerra terrible durante años y luego impusieron como jefe de estado a un general.
¿Trajo la dictadura estabilidad y una cierta prosperidad económica?. Por supuesto, toda la estabilidad que puede tener un país arrasado por la guerra, donde se detiene y fusila al que discrepa y la prosperidad que trajo la intervención del mercado y la obra pública.
La Transición no fue ni mucho menos un punto y final, nadie queda libre de pecado. Ya ganaron la guerra contra la “Anti-España”, ahora de lo que se trata es de ganarla contra la historia. Primero con el silencio, luego con la mentira.
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