¿Discriminación positiva o simple discriminación?
13 01 2008La última promesa electoral de Rajoy va a dar que hablar: Rebajas fiscales a más de 3 millones de mujeres trabajadoras.
Este tipo de ayudas discriminatorias se amparan en un principio del derecho a la igualdad llamado “Igualdad material“. Se entiende que a veces no es posible alcanzar la igualdad real (en la sociedad) sólo mediante igualdad legal (es decir, ante la ley), si no que hay que promoverla de alguna otra manera. De este modo, si estamos en una sociedad (España preconstitucional) donde la inmensa mayoría de mujeres casadas no trabaja y queremos facilitarles la incorporación al trabajo, los poderes públicos toman medidas: Incentivos a empresas que las contraten, cursos de FPO exclusivos para mujeres, etc.
Por supuesto, Rajoy no considera a más de la mitad de los españoles (mujeres) un grupo social excluido. Sólo beneficiará a 3 de las 7 millones de mujeres que hay trabajando actualmente. De momento no sabemos concretamente a quién beneficiará la medida, probablemente sólo puedan disfrutarla las mujeres con hijos o una cosa así.
Otro ejemplo de discriminación positiva es el de las ayudas a los jóvenes para el alquiler. Tenemos un problema: El precio de la vivienda y la progresiva precarización de los contratos ha hecho que los jóvenes tengan serias dificultades para independizarse. El gobierno entonces saca una “renta de emancipación” para ayudar a este colectivo e intentar paliar la situación de “desigualdad” con respecto a las personas de mayor edad (y, en teoría, mayor poder adquisitivo).
La otra cara de la moneda es la animadversión que pueda sufrir el colectivo beneficiario por parte de los discriminados. Este es uno de los argumentos que esgrimen los detractores de la actual Ley integral contra la violencia de género. Las desproporcionadas medidas preventivas y el creciente número de denuncias falsas pueden llevar a los hombres a hacer alguna tontería.
El problema de fondo no es el concepto de “Discriminación positiva”, aceptado y promovido por la mayoría de los paises civilizados, si no que las medidas sean acertadas. Por ejemplo, la “renta de emancipación” probablemente distorsionará el mercado del alquiler haciendo subir los precios. Además, el acceso a la vivienda se ha convertido en un problema del conjunto de los españoles, no sólo de los menores de 30 años. En el caso de las rebajas fiscales de Rajoy no servirán de nada si no van acompañadas de unos servicios públicos suficientes. Es decir, 1000 euros al año (como mucho) es una ridiculez si tenemos en cuenta los 500 euros mensuales que se pueden llegar a pagar por una guardería privada.





