
El presidente francés Nicolas Sarkozy, después de un polémico caso de abuso sexual a menores propone la castración química para los pederastas violadores.
Tras cumplir sus penas en prisión (íntegras) los pedófilos declararán ante un comité de médicos que decidirán si el sujeto sigue siendo peligroso o no. En caso positivo serán enviados a un hospital especial en donde se les dará a escoger dos alternativas: La castración química o la cadena perpetua.
Agredir sexualmente a un menor es probablemente de los delitos más terribles que puedes cometer en nuestro país y el castigo desde luego no se queda corto. Dejando a un lado las penas de cárcel (que no son precisamente altas) se le aplica al individuo una condena paralela y mucho más terrible: El que la sociedad lo considere un monstruo.
Muchos de estos enfermos tienen familia e incluso hijos que indudablemente le darán de lado y le despreciarán. En prisión todos sabemos cual es el trato que se les da a esta gente y, una vez fuera tendrá serias dificultades para volver a adaptarse o ganarse la vida.
A lo que voy, la mayoría de los pedófilos no pueden elegir, el castigo es suficientemente grande como para disuadir a cualquiera… que no esté enfermo.
Pareciera que Sarkozy ha descubierto la rueda. Obviamente no se puede tratar a estas personas como a delincuentes comunes. Entonces… ¿Dónde está el debate de la castración química?

1º - La castración química no basta por si sola y no es 100% eficaz.
Los medicamentos actuales se diseñaron para tratar el cáncer de próstata, no para eliminar la líbido del individuo.
Pese al tratamiento con Antiandrógenos el paciente puede llegar -aunque con más trabajo- a excitarse. Se han dado numerosos casos de violadores que han vuelto a reincidir aunque seguían el tratamiento.
En muchas ocasiones el violador o pederasta tiene también un carácter violento y antisocial, la pérdida del deseo sexual, la impotencia y otros efectos secundarios pueden hacerlo más agresivo o incluso que llegue a matar. En este artículo de la BBC el doctor recomienda el tratamiento psicológico antidepresivo además de la terapia química.
2º - El enfermo ha de seguir un tratamiento
La castración química, al contrario que la física no es permanente. El individuo ha de seguir un tratamiento (pastilla diaria o inyección mensual) y obviamente, encontrándose en libertad puede dejar de tomarlo en cualquier momento.
3º - Antecedentes
La historia no está de su lado. Los regímenes más totalitarios la han utilizado para sus limpiezas étnicas. Un caso conocido es el de Josef Mengele, que esterilizó a miles de mujeres durante la dictadura nazi.
El fin del sistema penal, para todos los delitos, es la reinserción final del delincuente. Por lo tanto nunca se debe tratar la castración química como una venganza y la única manera de evitarlo es ofrecerla de forma voluntaria a los reos.
El actuación de Sarkozy ha sido muy criticada por eso mismo, se ha dado un fracaso con consecuencias terribles en la reinserción de un pedófilo y ha anunciado esta medida con un golpe de mano. “No os preocupéis que a partir de ahora les cortaremos los huevos”. Esto es precisamente lo último que se debe hacer. Hay que discutirlo, estudiarlo y aplicar los medios más apropiados. Aunque se pierdan unos cuantos votos.
En los comentarios del blog de Maripuchi Dardo da un dato revelador. El porcentaje de delincuentes sexuales que reinciden son los siguientes:
Reincidentes sin seguir terapia: 20%
Reincidentes siguiendo terapia: 5%
Las conclusiones son claras, la terapia psicológica ayuda muchísimo a este tipo de delincuentes y sólo reinciden una minoría.
Proponer la condena a muerte sexual a un enfermo sólo pone en relieve la evidente falta de medios de las prisiones en cuanto a reinserción real se refiere. Resulta más cómodo, barato y popular colocar un parche en forma de inyección mensual a una persona antes que prestarle un tratamiento psicológico personalizado, antes que curarlo de verdad.