
esclavo, va.
2. adj. Sometido rigurosa o fuertemente a un deber, pasión, afecto, vicio, etc., que priva de libertad.
La hipoteca esclaviza:
- La obligación de pagar una todos los meses una cantidad exhorbitada a la hipoteca hace que cambiemos nuestros hábitos; reducimos nuestro gasto en comida perdiendo en salud; no disfrutamos los descansos al no poder irnos de vacaciones y reduce nuestras horas de sueño cuando no podemos llegar a fin de mes.
- En caso de recesión económica estamos atados al suelo, al suelo del banco. Resulta imposible pagar además un alquiler en otra ciudad y aunque es común escuchar “pues si me quiero mudar, vendo mi piso” según estudios el tiempo de venta de los pisos está entre 30 y 36 meses y sigue en aumento. ¿Que cara se le quedará al entrevistador si le decimos “espere usted 36 meses y ya hablamos”?
- Alimentar a la hipoteca nos esclaviza también sentimentalmente. Hoy día es imposible pagar una hipoteca sin la colaboración de dos personas.
Conozco varias parejas que siguen juntas pese a que se llevan a matar o son infieles para conservar el pisito. El miedo a quedarse solo se acentúa cuando vemos que nuestro piso y todos los demás han subido muchísimo su valor, acojona dar el salto cuando la única posibilidad va a ser volver con tus padres o “dar un paso atrás” pagando un alquiler, pasando de ser un rico propietario a un pringao arrendatario.
El problema es que esa situación no se puede mantener 30 años y si te decides encima tienes que esperar para conseguir vender tu piso y poder hacer vida normal, mientras tanto tienes que vivir con una persona a quien no quieres en el mejor de los casos o que te echen a la calle y encima tengas que pagarle la hipoteca en el peor.
- La hipoteca nos ata a nuestro trabajo. ¿Tienes un trabajo que no te gusta? ¿tu jefe te trata como si fueras basura? Pues te jodes y te aguantas, la hipoteca no vive del aire. ¿En que cabeza cabe arriesgarse a contratos de un año o a un periodo de prueba cuando en tu empresa estás indefinido? Te pagan una mierda, se rien de tí y encima con tu horario apenas llegas a tiempo para ver el camera café, pero eres indefinido, cada vez más literalmente.
Escribo esto después de leer lo que cuentan las “pepitas visilleras”, la lástima que me ha entrado no se puede definir con palabras… (Vía Alberto Noguera)
Muchos me preguntan: ¿Y tu que harías si estuvieras pasándolo tan mal como esta gente? Pues mover el culo, el sueño se ha acabado, poner el piso a la venta más barato que el mercado e irme de alquiler.
No hace falta ser doctor en física para saber que cuando algo pinta como la mierda, huele como la mierda y sabe a mierda es mierda.
Más vale correr antes de que estalle y nos salpique.